![]() ![]() Prologo
En la búsqueda de la felicidad
“¡La vida es tan difícil!” El hombre a menudo llega a esta conclusión. Algo no sale bien en el trabajo... Dificultades materiales... Los sueños se destruyen al chocar con la severa realidad... Un amor infeliz, la soledad...
Además, uno no puede evitar el envejecimiento, las enfermedades y la muerte. “¿Por qué hay tantos sufrimientos?
Parece que fui nacido para sufrir”.
Estoy seguro de que casi todos alguna vez pensaron así.
Pero, ¿es posible alejarse de los sufrimientos mediante tales reflexiones solamente? Probablemente no. Generalmente los humanos viven cargando en sus hombros sufrimientos y engañando a sí mismos.
Pero yo no podía aceptar ese estado de las cosas. Desde luego, yo también sufría a mi manera, pero era demasiado inhábil para engañarme a mí mismo. Por lo general, en tal estado no queda más que morir. ¿Cómo obré yo?
En la búsqueda de la verdadera felicidad me metí de cabeza en el mundo espiritual.
Soy curioso por naturaleza y si algo me interesa, me enfrasco en el estudio de ello, olvidándome de mí mismo.
Fue muy difícil. Es que yo empecé a practicar lo que nadie conocía. A lo largo de varios años yo literalmente avanzaba a tientas en la oscuridad.
En este camino tenía lugar que me encontrara en los bajos fondos y sufriera muchas penas. Todo resultó como se dice en el refrán:
“huir del fuego y caer en las llamas”, – la práctica que yo hacía para librarme de los sufrimientos, me causaba sufrimientos aún más grandes.
Sin embargo, yo no abandoné mi búsqueda de la verdadera felicidad, ya que empecé a percibir algunos resultados de mis esfuerzos.
Me encontré con el yoga y tuve la seguridad que alcanzando la Liberación podría superar la vida y la muerte y hallar la auténtica felicidad.
Desde aquel entonces me dediqué completamente a la práctica fiándome de sutras del yoga. El yoga es interesante porque la obtención de las capacidades sobrenaturales sirve como criterio del desarrollo espiritual.
Hablando de otra manera, el escalón del yoga en que se encuentra uno, se determina exactamente por aquellas capacidades sobrenaturales que él ha obtenido.
Por supuesto, yo también iba desarrollando
paulatinamente estas capacidades, e imperceptiblemente para mí mismo obtuve la fama de un poseedor de éstas. Las capacidades sobrenaturales solamente eran un suplemento – la Liberación era mi objetivo final.
Pronto alcancé lo que en los sutras del yoga se llamaba el “escalón definitivo del yoga”. Pero esto difería de la Liberación que yo buscaba. Esto aún era un escalón intermedio.
Cuando yo entendí esto, de nuevo sentí como si me encontrara en la oscuridad. “¿Qué hago ahora?
¿A qué práctica me dedico para alcanzar un nivel más alto?”
Cierto tiempo tuve un estancamiento en la práctica. Entonces, un día sentí que me llamaba la India, la cuna del yoga. En aquella época yo no tenía tiempo libre,
pero igual decidí viajar a la India creyendo que allí obtendría alguna pista.
Pero debe ser que me haya apresurado demasiado y cometí el error parecido a una anécdota. Encontré a un yogui bastante conocido en la India, quien me dijo:
“He alcanzado la Liberación. Sé como llegar a ésta”. Creí en sus palabras y me hice su discípulo.
Lo veneraba como a mi gurú, maestro espiritual, le hacía grandes donaciones y lo pedía que me diera la doctrina.
Sin embargo, él no me enseñaba nada.
En lugar de esto, él, sin preocuparse por cómo se vería a los ojos de la gente circundante, solamente trataba de mantener su rica manera de vivir.
No obstante, la permanencia en la India durante dos años y pico me llevó finalmente a la Liberación. Lo que yo necesitaba era la soledad.
(En aquella época yo estaba en el escalón llamado la Negación de Este Mundo y el Alejamiento de las Pasiones, la detallada descripción del cual está presentado más abajo, por eso acá lo voy a omitir.)
En el sagrado Himalaya pude practicar en retiro.
Y en Japón siempre ocupado, no tuve tal posibilidad ni antes ni después de esto. Es por eso, debe ser, que me llamo la India.
De esa manera, después de muchas peripecias al fin y al cabo he alcanzado la Liberación. Tal como lo esperaba, eso fue magnífico.
“El estado de la Libertad y Felicidad Absolutas, en el que están destruidos los sufrimientos y superados la vida y la muerte” – en esta descripción no hay ninguna exageración.
Buda Sakyamuni también había alcanzado este estado. Cuando yo alcancé este escalón, me di cuenta de que la Ley del Surgimiento de las Condiciones*, que dejó
Buda Sakyamuni, es en realidad un camino a la Liberación. Y este camino concordaba totalmente con la práctica que utilizaba yo.
Me dio un poco de lástima no haberme percatado de esto
antes, pero ya no se podía hacer nada, puesto que incluso los científicos del budismo no lo sabían.
Sin embargo, ahora yo puedo mostrarles ese camino secreto, basado en la Ley del Surgimiento de las Condiciones y mi experiencia personal. Antes que nada yo quisiera que ustedes lean este libro.
Su alma, debe ser, aspira a esto.
* Ahora se usa el término de las “Etapas del Surgimiento de las Doce Condiciones”. – N. del E. Capitulo 1
|