SUPERAR LA VIDA Y LA MUERTE
Capitulo 2

“Ligereza” empieza con “Sufrimiento”


Escalón del Placer es la felicidad suprema

Me desvié un poco del tema, permítanme retomarlo de nuevo. El Néctar de la Inmortalidad, que empieza a caer desde la cima del Sahasrara-chakra, primero llena este chakra. Luego baja y sucesivamente llena el Ajna-chakra, Vishuda-chakra, Anahata-chakra y Manipura-chakra. Es el mismo proceso que en el budismo esotérico tibetano se llama “Tsandali”. A propósito, los manuscritos tibetanos contienen descripciones sólo hasta este momento, y todo, lo que está por encima de este escalón, lo hicieron secreto. Y parece que de generación en generación se transmitía por algunos practicantes elegidos. Escuché sobre esto cuando estaba en el cuerpo astral (en otra dimensión) de Milarepa, un practicante espiritual del pasado. El que sea secreta esa parte, no tiene que ver con la técnica misma, sino con los problemas del alma; debe haber un enlace muy estrecho entre el gurú y el alumno, para tal transmisión.

Pues, después de llenar cada uno de los chakras, el Néctar de la Inmortalidad llena el último –Svadistana-chakra– y suscita en él una vibración fuerte. A consecuencia de esta vibración ocurre una subida más del Kundalini desde el Muladara-chakra, acompañada de Alegría. Y cuando el Kundalini alcanza el Sahasrara-chakra, de nuevo origina la caída del Néctar de la Inmortalidad. Gracias a que este proceso se repite muchas veces, surge Placer en adición a la Alegría que aparece con la elevación del Kundalini. El Placer es la sensación de satisfacción del alma, la que luego empieza a hacerse más fuerte paulatinamente. Realmente es un estado de la suprema satisfacción del alma. Pero este estado tiene sus defectos. Es muy inestable. Se destruye muy fácilmente si a uno alguien le intranquiliza el alma. Se puede destruirlo incluso con un sonido fuerte. Y esto significa que tenemos que tomar en consideración las condiciones externas antes de entrar a dicho estado.

Cuando el practicante alcanza este estado, ante él surge la necesidad de elegir uno de los dos modos de vida: o alejarse de todas las molestias y emprender la vida de un asceta, o tratar de mejorar las condiciones externas para mantener el nivel alcanzado. Yo elegí la segunda opción – en el sentido de que decidí mejorar las condiciones externas difundiendo la autentica religión.

A aquellos que pueden entrar en el estado del Placer, los empiezan a necesitar otros. Porque esa gente es inusualmente luminosa. Ya que el alma liberada y satisfecha es luminosa, entonces con eso trae apaciguamiento a los demás. Los hombres así pueden hacer más fuerte la alegría de los otros y eliminar sus sufrimientos y penas. Incluso si alguien recientemente ha tenido un amor infeliz, ellos podrán eliminarle su aflicción. Con sólo su presencia ellos influyen positivamente en la gente circundante. De este modo, aquellos que alcanzaron el estado de Placer no pertenecen más a sí mismos. Ellos pertenecen a muchos, porque muchos los necesitan. En este escalón ellos obtienen el derecho de recibir donaciones, y a ellos empiezan a llegarles dinero, cosas, fama, etc.

Pero aquí hay que ser prudente, porque si ustedes se satisfacen con semejantes cosas y se apegan a éstas, entonces se degradarán. El hecho de que esta etapa se alcanza con grandes esfuerzos aún no dice nada. En comparación con la Liberación esta satisfacción y felicidad son absolutamente insignificantes. La Liberación es la auténtica felicidad, y se encuentra cuando todo es superado. Puesto que en mis vidas pasadas yo ya pasaba el proceso que lleva a la Liberación, en este escalón, por suerte, no fui desconcertado.

Además, gracias a que el alma en este escalón es satisfecha, los pensamientos hueros desaparecen. Y por eso se hace posible obtener una fuerte concentración espiritual.

“Silencio” es la condición de la meditación

Probablemente a ustedes les parece asombrosa la capacidad de un hombre de permanecer mucho tiempo sentado con las piernas cruzadas, incluso si practica meditación. Hay yoguis que practican ininterrumpidamente la meditación a lo largo de muchos días, sin sentir con eso incomodidades. Se dice que Buda Sakyamuni realizó siete veces la meditación de siete días. A mí también me asombraba esto, ya que yo no podía estar sentado mucho tiempo. La meditación me causaba grandes sufrimientos. Mis piernas se entumecían, mi cintura dolía, el cuerpo se volvía pesado y en la cabeza bullían pensamientos ajenos. Como consecuencia, me volvía irritado y a menudo surgía deseo de ir al baño. “¡Oh! ¡Cuánto tiempo pude aguantar hoy!” – pensé una vez con alegría. Pero, cuando miré el reloj, descubrí que pasaron quince minutos solamente. He aquí lo penoso que esto era para mí. Por eso la meditación de larga duración en mi práctica era como una de las maravillas del mundo.

Pero cuando alcancé el escalón del Silencio, todos los enigmas fueron resueltos. Cuando uno alcanza este escalón, la sensación del dolor físico desaparece y se obtiene la capacidad de meditar largo tiempo, lo cual es imprescindible para el logro de la Liberación.

Otra particularidad de dicho estado es que su cuerpo se vuelve ligero y cuando ustedes caminan parece que flotan.
¿Por qué ocurren semejantes cosas? Antes que nada, recuerden por favor el estado del Placer. Es un estado, en que el alma experimenta una satisfacción profunda. Y el estado, en que el alma influye muy benéficamente sobre el cuerpo, es el Silencio. Probablemente todos saben y experimentaron cómo el estado del alma influye en el cuerpo físico. En una ocasión en las noticias de televisión contaron sobre una investigación de la correlación que existe entre la música y la presión arterial. Se supo que cuando el hombre sometido a la prueba escuchaba la música que le gustaba, su presión arterial se normalizaba, y cuando escuchaba la música que no le gustaba, su estado se empeoraba. Tales fluctuaciones del alma, como “me gusta – no me gusta”, influían directamente en los valores numéricos. De la misma manera, ejerciendo influencia en el cuerpo físico, el Placer crea el estado del Silencio.


“Ligereza” es la fuente de la energía ilimitada

Tras el Silencio sigue la Ligereza. Este estado da una energía muy fuerte. Cuando yo había alcanzado dicho escalón, me hice capaz de practicar tranquilamente 16–17 horas por día. Nadie más podía marchar a la par de mí en la práctica, por mucho que se enorgulleciera de su fuerza física, porque yo estaba lleno de energía gracias a la Ligereza. La conciencia deja de distraerse y se vuelve capaz de concentrarse sólo en lo que hay que hacer. Gracias a esto se cortan las fugas de energía y el cuerpo se llena con ella.

A diferencia de la satisfacción originada por el estado de Placer, la Ligereza es un estado estable. Estando en él uno deja de reaccionar a las molestias externas. Un yogui de un nivel espiritual alto en una ocasión dijo: “Para el logro de la Liberación es imprescindible la meditación de seis horas por lo menos”. Cuando uno entra en el estado de Ligereza, ocurren grandes cambios: el hombre no sólo no siente el dolor, sino que en adición a esto la meditación en la postura sentada se vuelve la más cómoda para él. Es importante desde el punto de vista de la preparación al siguiente escalón – Samadhi. Por eso, mientras uno no atraviesa esto, es imposible alcanzar la Liberación.



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