SUPERAR LA VIDA Y LA MUERTE

Parte 3
Experiencias de discípulos. Del Despertar a la Liberación.

En la parte 3 se dan experiencias de mis discípulos relacionadas con la práctica. Esto fue hecho por las siguientes razones:
1. ayudarles a saber en qué nivel se encuentran si practican solos;
2. ayudarles a salir de una situación difícil si se encuentran en ésta;
3. ayudar a las personas que recibieron un Shaktipat a comprender el significado de los cambios que pueden ocurrir después de éste y la importancia del Gurú (especialmente en los escalones más altos que el escalón del Placer es necesario que la conciencia del Gurú se refleje en el discípulo).

La base de todo es la fe

El primer paso empieza con la obtención de la fe en la doctrina de la Verdad. En pocas palabras: “Cuando surge el sufrimiento, aparece también la fe”. Teniendo fe desarrollamos devoción al gurú para despertar nuestro Kundalini y recibir la experiencia de los mundos supremos. Las experiencias de cuatro personas, que se dan más abajo, son el resultado del Mérito adquirido gracias a estar al lado de su gurú (en este caso soy yo). El Mérito únicamente significa “la Donación y el Servicio a Dios y al Gurú”. Sólo muy pocas personas pueden practicar esto, porque en la práctica por acumular Méritos el factor más decisivo es el estado de la conciencia, del alma. El talento del practicante no tiene nada que ver con esto.
Lo primero que necesitamos es una firme Fe. Si no tenemos Fe, nuestros esfuerzos no nos llevarán a ningún lado por más que pensemos que hemos acumulado Méritos.
Por desgracia entre las personas que dicen que quieren acumular Méritos estando al lado mío hay quienes tienen intenciones contrarias. Son movidos por la ambición y el deseo de obtener poder en la comunidad de mis discípulos, lo cual es un deseo mundano y un factor negativo en la práctica espiritual. Tenemos que ser muy atentos.
Asimismo debemos recordar que cuando nos volvemos ambiciosos o cuando perdemos las buenas intenciones en nuestro camino, resultan inútiles los esfuerzos que aplicamos en la práctica. Considero que los Méritos son el factor más importante. Por ejemplo, aquellos que tienen Méritos serán conectados con la dimensión más propicia para la práctica en la que ellos consiguieron avances. Esto significa que la práctica va a avanzar sin demoras. Y por el contrario, los que no tienen Méritos caerán en un estado que se llama “diabólico”.

La Santa Sukkha, Una que Ha Alcanzado la Luz.

“Oh, es la persona a la que vi en la foto”. En aquel entonces, cuando ocurrió esta historia, un centro de AUM estaba en Shibuia, en Tokio. Ese día yo estaba ahí para ver dónde quedaba el centro. Todavía estaba vacilando si hacerme miembro de AUM o no. Había oído que el Maestro estaba practicando en el Monte Fuji, pero me sentía impaciente por ir a ver ese centro.
Descubrí que el centro ocupaba un pequeño local y se ubicaba en una calle angosta. Justo cuando salía de éste me tropecé con el Maestro, que venía directamente hacia mí. Resultó ser así como en la foto. Reuní todo mi coraje y le hablé. Me dijo que se fue de Fuji algunos días atrás para dar una entrevista a una revista. Si no hubiera ocurrido este encuentro, hoy yo no estaría acá.
Llegó la hora del primer seminario. Era junio de 1986. Lo que más me interesaba era el Shaktipat. Me sentía muy excitada cuando llegué al seminario. Hasta ese momento nunca experimenté nada místico en mi vida, por eso fui atraída fuertemente por el Shaktipat, en cuya publicidad se decía: “Ustedes pueden tener una experiencia mística gracias a un solo toque en su frente”.
Sin embargo al segundo día del seminario me había enfermado. Empecé a tener fuerte dolor de cabeza y nauseas, que nunca había tenido antes. Me recosté un poco en una habitación, pero no pudiendo aguantar más esto, fui a encontrarme con el Maestro.
El Maestro colocó su mano sobre mi cabeza para transmitirme energía. De repente sentí calor en todo el cuerpo y éste se concentraba en la espalda. Como esto había ocurrido conmigo por primera vez, me asusté y no me animé a seguir. Por eso el Maestro se vio obligado a detenerse y había decidido que mi Shaktipat oficial lo tendría más tarde. Me había explicado que el dolor de cabeza y las nauseas me produjo la elevación de la energía por las contaminaciones en el canal Sushumna. Aunque no pude ver ni luces ni colores durante mi primer Shaktipat debido a que en mí predominaba la energía Tamas , fui emocionada por la generosidad y el amor del Maestro, que me hablaba suavemente durante el Shaktipat. También me impactaron mucho las lecciones del Maestro acerca de la filosofía budista que analiza los fenómenos y sistemáticamente revela la esencia del surgimiento de los problemas. Esto difería de las filosofías contradictorias que yo había estudiado antes y era algo nuevo para mí.
A pesar de no haber experimentado nada durante el Shaktipat, poco a poco me empezaron a venir experiencias místicas. Durante la semana siguiente tenía la sensación de llevar una gorra puesta sobre el Sahasrara chakra y algo me jalaba hacia arriba. En verano de este año salí por primera vez del cuerpo. Durante un sueño poco profundo de repente sentí que no podía moverme. Hice un gran esfuerzo por mover mi cuerpo y de pronto sentí ligereza y empecé a elevarme en el aire. Cuando choqué contra el techo, regresé atrás y me desperté.
Sin embargo, cuando llegó el invierno caí en el así llamado “estado diabólico” debido a que me dedicaba sólo a ejercicios físicos y pensaba únicamente en tener experiencias místicas. Ignoraba otros aspectos de la práctica, como la Fe, la Donación y el Mérito. Mis pensamientos eran bastante superficiales.
El estado diabólico en cada uno transcurre de una manera distinta y tiene muchos aspectos. En mi caso estaba relacionado no con el plano físico, sino con el psicológico. Cuando hablé con el Maestro me dijo: “Estás en un estado diabólico. Podrás superarlo acumulando Méritos”.
Me uní a la “comunidad de bodhisattvas”, la cual se había formado hace poco tiempo, y empecé a acumular Méritos. Pronto, como lo dijo el Maestro, salí del estado diabólico. Mi siguiente Shaktipat era distinto. Esta vez lo pude sentir mucho más fuertemente, puesto que acumulaba Méritos y empezaba a interesarme por la práctica. Pienso que gracias a esto la energía del Maestro pudo entrar en mí de una manera más suave.
En la habitación en la que se daba el Shaktipat había poca luz, pero en el momento en que el Maestro tocó con su mano mi frente me penetró una luz blanca y brillante. Y tenía la sensación como si ante mis ojos apareciera una lámpara fluorescente.
Desde entonces empecé a recordar mis vidas pasadas y ver sueños más vivos. Lo más interesante era que durante el sueño estaba consciente de que era un sueño y podía cambiarlo como quería.
Estaba muy asombrada por el hecho de tener tan pronto avances en la práctica dedicándome solamente a la acumulación de Méritos. Ahora pienso que comprendo a qué se refería el Maestro cuando hablaba de la “práctica que tiene forma” y la “práctica sin forma”.

El Santo Virupa, El que Ha Alcanzado la Luz.

Ingresé en AUM en verano de 1986. Me sentía estancado en todo y perdí el interés a la vida mundana. Sentía que necesitaba algo que podría darme una fuerte satisfacción espiritual. Me daba cuenta de que esa “sed” no se podría calmar si me dedicaba al trabajo o a la diversión. Y no era apático para nada, al contrario, tenía fuerte deseo de hacer algo bueno. Necesité tiempo para comprender que este “algo bueno” era la práctica de la Verdad o la práctica para lograr la Liberación.
Un amigo me había recomendado insistentemente conocer al Maestro y bajo su influencia leí un libro del Maestro que se llama “Método esotérico del desarrollo de capacidades sobrenaturales”. Ese libro me estimuló para ingresar en AUM. En el libro había una clara descripción del Kundalini y de la esencia y la función de los chakras, sobre los cuales antes no tenía mucho conocimiento. También el libro contenía el horario de los seminarios de AUM y de los Shaktipates. Y así decidí participar en uno de los seminarios.
Cuando me encontré por primera vez con el Maestro le hablé sobre los problemas que tenían relación con mi práctica personal y la familia. La respuesta del Maestro me hizo temblar y me puse a llorar. Era justo lo que yo necesitaba y me despertó realmente. Esto se llama “Yoga Secreto”, es una sesión de charla durante la cual el Maestro escucha los problemas de los creyentes y responde a sus preguntas.
En AUM hay una serie de métodos, además del Yoga Secreto, que elevan nuestro nivel espiritual: el Shaktipat despierta el Kundalini y es una transmisión directa de energía espiritual del Maestro; la música astral, la música de dimensiones altas; el agua de néctar, que irradia luz, etc.
Lo que atañe al Shaktipat, lo he recibido cinco veces. Veía unos fuegos blancos y sentía cómo subía un calor por la columna. Cuando recibía los Shaktipates pensaba que ocurriría algo crucial, y echándole una mirada a mi crecimiento espiritual desde que tuve mis Shaktipates se puede decir que la iniciación no sólo trae despertar espiritual (experiencia mística) sino también estabilidad del alma.
Estoy seguro de que esto está relacionado con mi fuerte aspiración, sin embargo, después de los Shaktipates empecé a tener entusiasmo con relación a mi práctica. Debilitó mi apego a las cosas materiales y mi modo de vida cambió. Me enfoqué más en la práctica. Al mismo tiempo empezó a fortalecer mi fe en el Gurú. Me volví más consciente respecto a la fe en el Gurú y el camino de la práctica como mi objetivo definitivo. La ventaja más grande que uno puede obtener convirtiéndose en monje es que aparece la posibilidad de practicar el Bhakti yoga a lo largo de todo el día. El Bhakti yoga significa hacer la voluntad del Gurú y el Altísimo Dios Shiva o servirles a ellos. Haciendo Bhakti podemos disminuir nuestras ideas egocéntricas y recibir energía del Maestro. A diferencia de los ejercicios el Bhakti yoga no tiene forma; incluye en sí todo lo relacionado con la difusión y la práctica de la verdadera doctrina. Esto significa que podemos practicarlo en cualquier lugar, a cualquier hora.
El Tsándali nunca me había ocurrido con la práctica de ejercicios físicos, me pasó cuando me dediqué a la práctica del Bhakti yoga. El Kundalini subió hasta la coronilla y se puso frío. Además, había disminuido el tiempo del sueño y aumentado la fuerza de la concentración.
Desde que me hice samana (monje) en AUM mi nivel espiritual paulatinamente ha aumentado. Ahora comprendo que cuanto más alto es el nivel espiritual, tanto más uno está consciente de la importancia del Gurú.
Por último, para quienes van a ingresar en AUM: piensen siempre en el Gurú, sus intenciones y realícenlas.

La Santa Chetana, La que Va Corriente Arriba.

Antes de mi ingreso en AUM yo siempre temía mostrarles a los demás mi verdadera personalidad y siempre quería parecer mejor. Yo me escondía porque quería que las personas tuvieran buena impresión de mí y que no fueran hostiles conmigo. Siempre parecía feliz, pero ahora, recordando el pasado, pienso que nunca estaba libre de la preocupación.
Una vez un conocido me habló de AUM y dentro de cierto tiempo me había comprado y leído un libro del Maestro. Era muy fácil comprender la doctrina de AUM y encontré las respuestas a muchas mis preguntas, incluyendo también la pregunta sobre el sentido de la vida, la que trataba de resolver durante mucho tiempo.
Poco a poco empecé a reflexionar sobre cómo se había formado mi actual personalidad. Descubrí que siempre estaba a la defensiva. Empecé a aplicar esfuerzos para eliminar este trabajo del alma. No era nada fácil destruir el caparazón que había creado desde la niñez.
Pero una vez experimenté un completo e inesperado cambio en el alma. De repente sentí una inmensa ligereza y desde aquel entonces puedo decirles a los demás lo que pienso sin sentirme tensa. Esto me hizo feliz y exigió que cultive la fe en AUM y en el Maestro, que da y explica la Doctrina.
Pronto me hice miembro de AUM, luego renuncié a la vida mundana y me convertí en monja. Cuando terminé mi práctica para lograr el Kundalini yoga, tuve la posibilidad de hablar con el Maestro. Cuando hablamos de mi pasado le había mencionado que salía con muchos novios, el Maestro dijo: “¿No será porque buscabas a alguien que realmente te podría comprender?” Esto era absolutamente correcto. El Maestro me comprende mejor que yo misma y siempre me da consejos correctos. Había comprendido una vez más que es el Maestro quien me puede comprender realmente.
La fe es algo que uno tiene que cultivar constantemente. Cada vez que me encuentro con el Maestro o escucho su doctrina, siento que mi fe fortalece.




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